El cardenal Omella apesta

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Omella

El ínclito, patético y penoso cardenal Omella, arzobispo de Barcelona, fiel sólo a sí mismo y a sus intereses, alguno de ellos ocultos, se ha descargado con un artículito-pastoral que no tiene desperdicio, o mejor decir, todo él es una basura infecta y maloliente, pero que por mucho que apeste, no podemos dejar de reseñar para que quede constancia; aunque sea brevemente:

El ayuno nos ayuda a reflexionar y a valorar lo que tenemos de balde, como caído del cielo. Y del cielo, cae lo más importante para sobrevivir en este planeta: el agua. ¡Tengámoslo en cuenta! Utilicemos el agua, pero no la desperdiciemos. Os propongo que hagamos un ayuno de agua, haciendo un consumo responsable. ¿Cómo? Por ejemplo, cortando el tiempo de la ducha y poniendo lavadoras a media carga. Racionalicemos el consumo de este bien tan preciado.

También os animo a racionalizar los conflictos entre hermanos. Hagamos que este año sea un verdadero tiempo de fraternidad. Hagamos ayuno de luchas innecesarias, que nos llenan de rencor y nos dejan vacíos. En este sentido el papa Francisco decía hace unos días en Abu Dabi…

Y nos negamos a seguir, porque creemos que es suficiente para que ustedes se hagan una idea del nivel espiritual e intelectual del cardenal Omella. Así estamos, así está la Iglesia en la actualidad por obispos, sacerdotes y religiosos, o sea, por pastores como Omella, así nos arde el pelo. No se puede ser más vacuo, insustancial, frívolo, fútil y añadan ustedes lo que quieran, porque aún se quedarán cortos.

Lo de Omella, y prácticamente todos los demás –porque a estas alturas ninguno de sus «colegas» se ha pronunciado–, es ya de traca, de «el último en salir corriendo que apague la luz». Estamos como estamos porque estamos sin pastores, o peor aún, porque son malos pastores que dispersan a las ovejas, y en ese afán llevan décadas.

Por último: no hagan caso a Omella, porque además de que ese «ayuno de agua» para nada espiritual les va a servir, lo que sí van a conseguir duchándose a medias y lavando poca ropa es apestar a choto y a zorruno, como le ocurre a Omella; ya nos preguntábamos nosotros hace tiempo de dónde venía la peste que deja cuando pasa… a veces, créannos, incluso atufa a… azufre.

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